Evaluación y diagnóstico

Hace tiempo que sospechas que tu hijo o hija podría tener algún diagnóstico, ya sea un retraso, o una dificultad en los aprendizajes, en las relaciones sociales, o que podría tener altas capacidades.

A otras personas, la detección les llega por parte de la escuela, que han detectado que algo no funciona como el resto de los niños de su edad.

Esta noticia puede asustarnos, y podemos tener la tentación de normalizar estos signos que vemos o que nos están diciendo: “yo de pequeño era igual”, “mi hermana también y ahora está muy bien”, “todos los niños se desarrollan a ritmos diferentes”… Es normal, se llama etapa de negación. Todos los padres quieren que sus hijos sean felices, y creemos que formar parte de “la normalidad” será el camino más fácil para alcanzar esta felicidad. Pero debemos ser conscientes de que cuanto más tiempo alarguemos esta etapa de negación, más tarde estaremos dando respuesta a sus necesidades y peor pronóstico a largo plazo puede tener.

En Espai Família no somos partidarios de poner etiquetas porque sí. Las etiquetas tienen una vertiente muy negativa: los adultos que acompañan a estos niños pueden abocar toda la responsabilidad del devenir del niño o niña, librándose de su parte de responsabilidad sobre su desarrollo. El niño puede “culpar” su diagnóstico de lo que le ocurre, sin implicarse en su mejora “no es culpa mía, es que tengo TDAH”. Aunque cada vez ocurre menos, los iguales pueden sentir cierto rechazo por lo que tiene una etiqueta determinada….

Como en todo en la vida, en el equilibrio está la respuesta: entre ponerle nombre a las dificultades del niño (y aliviarle el peso de sentirse "tonto", a la vez que acompañarle de forma más precisa y cuidadosa) y no abusar de la etiqueta. Con un buen acompañamiento por parte de los adultos, todo niño con un diagnóstico puede mejorar sus dificultades.

Como en todo en la vida, en el equilibrio está la respuesta: entre ponerle número a las dificultades del niño (y aliviarle el peso de sentirse "tonto", a la vez que acompañarle de forma más precisa y cuidadosa) y no abusar de la etiqueta. Con un buen acompañamiento por parte de los adultos, todo niño con un diagnóstico puede mejorar sus dificultades.

Un procés d’avaluació infantil compta amb la informació dels pares, informació de l’escola i 4-6 sessions de passació de proves a l’infant. Les proves diagnòstiques infantils no són aversives i es plantegen a l’infant com si fossin reptes o activitats per a treure la pressió de sentir-se jutjats.

Un diagnòstic a temps estalvia intervencions poc acurades, fomenta una exigència adequada a la realitat, millora l’autoestima de l’infant i millora l’evolució del trastorn. A més, permet a la família accedir a recursos econòmics, beques o suports familiars que sense el diagnòstic no tindrien.

¿Cómo se realizan las evaluaciones?

Las evaluaciones se realizan en 3 fases:

1 - Anamnesis

Recogida de información con sus padres. Una reunión sin el niño delante.

2 - Tests

Alrededor de 4 sesiones de una horita con el niño, a primera hora de la mañana, cuando las personas podemos mostrar nuestro mejor potencial. El número de sesiones será determinado por la hipótesis diagnóstica que debamos comprobar o descartar.

3 - Devolución

Reunión con los padres, donde se le explica y se da el informe con la detección o diagnóstico.

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