En la etapa adulta, el servicio va dirigido a personas que atraviesan momentos de sufrimiento emocional o que conviven con dificultades que interfieren en su bienestar personal, familiar o profesional. Se atienden, entre otros:
* Ansiedad y ataques de pánico * Depresión * Trastornos adaptativos * Insomnio * Procesos de duelo * Bloqueo o desorientación vital * Trauma * Trastornos psiquiátricos
Cada proceso comienza con una valoración exhaustiva que permite establecer un diagnóstico esmerado y definir el tratamiento más adecuado. Cuando es necesario, se pauta tratamiento farmacológico con un seguimiento cercano y ajustado a la evolución de la persona.
En los casos en los que la persona también realiza terapia psicológica, se mantiene una coordinación activa con el/la profesional referente para unificar criterios, objetivos y líneas de intervención.
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